El Gran Salah

La llegada de Mohamed Salah al fútbol italiano en el invierno de 2015 supuso un golpe de efecto, primero, para la Fiorentina, el club que logró su cesión, y después, para la propia carrera del egipcio, que pasó de ser un descarte del Chelsea a mostrarse como un futbolista capaz de decidir partidos en la élite. El club londinense había acometido su fichaje justo doce meses antes, después de un enfrentamiento directo con el Basilea en el que el jugador egipcio llamó muchísimo la atención.
Los únicos dos partidos que perdió el equipo de Jose Mourinho en esa fase de grupos de la Champions 2013/2014 fueron precisamente contra el cuadro suizo. Salah no se trataba de su jugador referencia, pero sus características encajaban de maravilla en el plan de juego del portugués, que con Willian, Oscar y Hazard lograba construir transiciones hacia el ataque muy veloces con un alto grado de precisión. De hecho, tras su llegada, Salah participó hasta en nueve partidos de una Premier League que finalmente se acabó llevando el Manchester City.
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El gran ostracismo que vivió en el arranque del siguiente curso provocó que el Chelsea decidiera darle salida, y la forma en la que se llegó a un acuerdo con la Fiorentina fue aprovechar el nombre de Juan Guillermo Cuadrado para hacer una especie de intercambio. El colombiano venía siendo uno de los jugadores clave para Vincenzo Montella, y sin duda su pérdida iba a resultar un problema importante. La llegada de Salah, sin embargo, acabó resultando no sólo la solución, sino una forma de mejorar el rendimiento del equipo, ya que llegó un perfil que permitió matar dos pájaros de un tiro: sumaba un gol que no estaba al alcance del colombiano, y potenció la figura de un Joaquín que pasó a ser fundamental.
En una Fiorentina con Ilicic y Cuadrado teniendo un papel importante, el movimiento a los espacios pasaba por ser casi parte exclusiva de Mario Gómez. La llegada del egipcio no sólo ayudó en ese sentido, sino que la Fiorentina comenzó a intimidar a gran distancia de la meta rival. Eso, además, hizo que Joaquín comenzase a tocar más veces la pelota en la gestación de las jugadas, ya que uno de los extremos  -o el segundo punta, papel que Salah hizo en ocasiones cuando Montella pasaba del 4-3-3 al 3-5-2- se alejaba de la pelota para terminar jugadas. El primer Salah que aterrizó en el Calcio era un diablo haciendo desmarques de ruptura, y eso le permitió dejar varias exhibiciones, quizás la más sonada el doblete que le hizo a la Juventus en la ida de las semifinales de Copa.Encuentra camisetas y equipaciones de la Liga: Real Madrid, Barcelona, Atletico de Madrid, Valencia, Sevilla.
La Fiorentina trató de mantenerle, pero la Roma, que jugaba Liga de Campeones, apostó por un fichaje que a la postre acabó resultando fundamental. El equipo capitalino jugaba Liga de Campeones, y el egipcio pasó a ser un jugador clave en los planes, primero, de Rudi García, y después, de Luciano Spalletti. En ambos casos comenzamos a descubrir un perfil de Salah que no había terminado de mostrarse en la Fiorentina: el de un futbolista con capacidad para dar continuidad en situaciones de ataque posicional. El tremendo juego interior de la Fiorentina –Joaquín, Badelj, Ilicic, David Pizarro- obligó a Montella a usar a Salah como lanza, pero en la Roma el escenario era diferente. El egipcio compartía delantera con Dzeko y sobre todo y más importante, con un Gervinho que pasaba a ser la profundidad por decreto.