Ronaldo

De entrada, una de las claves que ha llevado a Zidane, y en esto lo del ‘huevo o la gallina’ va de la mano, es que sus laterales no han podido dar continuidad y mantener el tiempo un estado tan alto de frecuencia, intensidad, inspiración y frescura para recorrer los costados sin referencias en banda que les permitieran interpretar la llegada, tener libertad para dar forma a jugadas o profundizar con compañeros que llamen la atención. Desde ahí, Zidane buscó compensar desde lo más esencial, con dos bandas abiertas o una más fija y otra más móvil, pero con el 4-4-2. Los laterales podrían compartir algunas tareas y Ronaldo sumaría un acompañante para trazar movimientos complementarios. Esta idea tuvo su contra en la falta de confianza que sigue atravesando Karim Benzema y la limitación que, en ausencia de Casemiro, se produce para que Modric pueda acercarse al área.
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Potencialmente fue una respuesta a lo que por ejemplo pasó en la vuelta de cuartos de final ante la Juventus. Allí, el Real Madrid, formando 4-3-1-2 con Isco en la mediapunta, tuvo serios problemas para darle continuidad a sus ataques y a poder lateralizar su defensa tras la pérdida. Tal fue el impacto, sobre todo por la efectividad juventina, que el campeón ajustó en la segunda mitad y se preparó para visitar el Allianz con una versión mixta. Isco y Lucas en las bandas de un 4-3-3. Y entonces, Cristiano tuvo que ser hilo y aguja frente a la defensa bávara. De cara a la última noche, la que se jugará en Kiev, la amenaza exterior del Liverpool inglés se muestra evidente. Zidane necesita las tres cosas: presencia en banda, superioridad en mediocampo y compañía para Cristiano. Un deseo que tratará de cumplir en base a la prioridades de superior rango.
La defensa del Liverpool puede definirse en un punto intermedio entre su capacidad para el sacrificio, la concentración y la presencia en número con la dificultad para no ser desbordado. El conjunto de Jürgen Liverpool se entrena para atacar, presionar y contragolpear, pero no para ocupar su propio campo de tal modo que se niegue a ser desbordado en los costados o en el área. Tiene capacidad para repeler acometidas peor no para evitarlas. De ahí que las posibilidades de prorizar una estructura que conceda iniciativa y posibilidades a los laterales blancos sea el primer paso para estabilizar el trío de anhelos antes citado. Si Marcelo y Carvajal son acompañados, la acción inspirada y la aparición de ocasiones, junto a un segundo punta, sea Bale o Benzema, parecen una opción más propia con la esencia de un Madrid prestigioso y dominante en una cita trascendental.
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Así, el papel de Ronaldo, cada vez más enfocado a partir desde la punta con libertad para intervenir y merodear con alguien que le releve continuamente para ser apoyo en la mediapunta o distracción para la marca de los centrales, encajaría con un Madrid que retroalimentaría las necesidades de los nombres que van sumando diferentes aptitudes en pos del dominio y la estructura que les conceda llevar las riendas, alejar cualquier conato de contragolpe y poner a su hombre gol frente a la portería. Kiev dictará cómo de larga es la manta con la que Zinedine Zidane tratará de arropar a Cristiano Ronaldo.