Adios

El gol hizo justicia a una Francia que en apenas 10 minutos se mostraba intratable, mientras que a Argentina, con Messi aislado, le costaba evolucionar y generar juego.
Pero Francia cometió un pecado. El único error en la primera parte. Cercó a Messi, lo anuló, pero se olvidó de uno de sus lugartenientes más peligros, un conocido de la casa: Ángel Di María.

El del PSG tomó a los 41 minutos una pelota servida desde la izquierda por Pavón y sacó un latigazo que se clavó arriba en el palo izquierdo, imposible de atajar pese a la estirada de Lloris.
Final del sueño
Pero algo tuvo que suceder en los vestuarios para que Argentina reaccionara y jugara los primeros minutos de la segunda parte con mucha pasión, como lo había pedido Sampaoli, y Francia, que dominaba pese al empate parcial, terminara cediendo la pelota.

Así llegó el gol de Mercado a los 48 minutos, una pelota que se desvió involuntariamente en el defensor del Sevilla a un disparo de Messi buscando perfil para rematar y que desubicó a Lloris.

Pero Francia no estaba para entregar el partido. Deschamps mantuvo la presión alta con la movilidad de Mbappé y Griezmann, y las subidas de Hernández y Pavard por las bandas.

El 2-2 a los 57 hizo honor a esa intención. Pase de lateral a lateral. Servicio de Hernández desde la izquierda y Pavard remata de volea perfecta mandando el misil a la escuadra derecha.
Camisetas de Fútbol de las Selecciones del Mundial 2018.
Argentina sintió el golpe en el mentón, arrinconada contra las cuerdas, y a punto de caerse.
Mbappé olió sangre y fue por el nocaut. Marcó el 3-2 a los 64 a pura gambeta en el área con un remate bajo que Armani no pudo contener, y luego el 4-2 a los 68 con otra corrida culminando una hermosa jugada colectiva a cinco pases y que nacieron desde el propio Lloris.

De poco sirvió el gol de Agüero a los 90+3. Francia, vestida de frac, avisó que estaba para candidata a ganar el Mundial y se lo hizo a Argentina.

Final del cuento para Messi, quizás en su último Mundial.
Si a los números nos remitimos, un encuentro entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, entre Argentina y Portugal, en los cuartos de final del Mundial 2018 es muy probable.

Este sábado, la ‘Pulga’ y CR7 volverán a salir al campo de juego en Rusia. Lo harán contra Francia y Uruguay, respectivamente, en los octavos de final.
De ganar sus llaves, los dos astros del fútbol mundial, quienes han acaparado todos los premios individuales en los últimos años, pelearán por un cupo en las semifinales.

Pero, ¿por qué es probable que pasen su rivalidad futbolística de sus clubes a sus selecciones?

Muy simple, y la estadística lo avala: el historial de sus respectivos países contra sus rivales en octavos los favorece.
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Argentina ha enfrentado dos veces en Mundiales a Francia y ambas han sido victorias para la ‘albiceleste’.
Una fue en Uruguay 1930 y la otra, en Argentina 1978. Ambos duelos se presentaron en la época de la fase de grupos y los resultados fueron 1-0 y 2-1.

En las dos ocasiones, el equipo suramericano avanzó y el europeo quedó eliminado. Y hay más puntos a favor de Argentina: las dos veces que enfrentó a Francia jugó final, perdiéndola en 1930 y ganándola en 1978.

Por el lado de Portugal es igual, si bien nunca se ha enfrentado a Uruguay en un Mundial, solo en amistosos.